Las historias no son fáciles de conseguir, porque muchas son tan comunes y son aburridas. Entonces me pregunté si el estar aburrido es lo mismo que antes, cuando era niño.
Escuché por la radio, que el aburrimiento es inexistente porque buscamos siempre qué hacer, siempre estamos ocupados, al grado, de que, dormidos, seguimos estando ocupados.
Recuerdo que, cuando niño, en aquel entonces cuando estaba aburrido, salía al patio, me sentaba en las escaleras que estaban casi al fondo, y me ponía a ver las hormigas. Comenzaba a imaginarme un mundo alterno, donde esas hormigas, eran buenas y malas, había héroes y villanos, era un mundo en caos, o en el mejor de los casos, un mundo de paz.
Recuerdo que a eso le llamaban "soñar despierto". Ese "soñar" era una manera de salir de la realidad, esa en la que estábamos aburridos, para estar en otro donde sabíamos podíamos construir y destruir a nuestro modo. No se necesitaban juguetes caros sino cosas muy diferentes, por ejemplo basura o piedras, yerbas, insectos, corcholatas, objetos que estuvieran a la mano, todo era usado para que el mundo en mi mente, se materializara.
Aun no entiendo en qué momento perdimos esa habilidad. Sospecho que fuecuando se propuso que todos debemos ser iguales, iguales en pensamiento, en habilidad, en sentimientos, en imaginación. Desafortunadamente esa igualdad ha causado más problemas que soluciones.
Disculpen, no me he presentado. Me llamo Samu. Tengo 65 años y ahora que me retiré del trabajo, mi nieto me está enseñando a utilizar una computadora. La verdad no encuentro mucha diferencia a usar una radio o una televisión, sólo que ahora no soy un expectante, no, ahora puedo escribir lo que pienso. Me gustaría jugar como cuando era niño, pero si me siento en el piso o comenzara a gatear, estaría en el hospital.
Ahora que conozco un poco más las herramientas de una computadora, me doy cuenta que la imaginación no ha desaparecido, al contrario, se ha perpetuado. Pero en algo no estoy de acuerdo: La imaginación es estrictamente guiada, para que todos lo puedan ver. La interpretación parece es condenada, es criticada, es prohibida. Se premia la repetición, lo que está comprobado, y eso nos hace rígidos, claro, con algunas excepciones, excepciones que aceptaron entrar a la dinámica de la rigidez del pensamiento, para después transformarla con libertad.
Es como aprender a escribir, y me gustaría hablar sólo del español porque es el único que conozco. Cuando comencé a aprender, imaginaba tanto, que no ponía atención en lo que escribía. Y cuando lo leía, no le entendía, nadie lo entendía. No existían las palabras para describir todo, y cuando inventaba una palabra, alguien lo cambiaba por la correcta o la que mejor quedaba desde fuera de mi mundo por lo que no tenía nada que ver con lo que imaginaba. Es frustrante ver cómo un extraño entra a ese mundo sin permiso, y destruirlo con el cambio de una letra, como si conquistaran ese mundo tras una guerra, guerra dispar, injusta entre el poder de un niño y un adulto.
Me pregunto: El que creo los dibujitos que usamos para escribir en español, si lo hubieran frustrado, ¿Sería lo que es hoy? No faltará quién diga que el idioma no fue hecho por una sola persona y no fue construido desde sus inicios tal y como lo conocemos, todo ha sido un proceso. Entonces le respondería: ¿Quién respeta el proceso de la imaginación?
Me tocó jugar con computadoras, donde los personajes eran puntos pequeños que a partir de formas, intentaban decirnos que era un objeto de la vida real. Recuerdo que un puntito, hoy llamado pixel, era una persona, el mejor jugador del mundo, del universo. Las habilidades eran tan extraordinarias que uno tenía confianza en que le ganaría al contrincante que era otro gran jugador, otro gran pixel, otro gran punto.
La imaginación era clave para divertirse. Hoy veo a mi nieto pagando con dinero ajeno (el de su papá), un disfraz para un personaje que se parece mucho a mi nieto. Pagando por habilidades, por objetos, por cosas que le permitirán ganar el juego, y si no lo logra, compra más objetos hasta que esté listo para ganar. Lo que no le han dicho a mi nieto es que no depende de lo que compre, sino de la habilidad de sus dedos para manejar al personaje casi real, que en mis tiempos era sólo un puntito e imaginar todo lo que lo hacía invencible, no costaba ni un centavo.
Me pidieron que escribiera una historia. No sé cómo se escribe una. Sólo puedo contarles lo que me ha pasado. ¿Cuenta como una historia? Yo creo que sí. ¿O no? No sé si esto lo publicarán. Me piden que escriba una historia. A ver si a mi edad aun tengo imaginación. Será un pequeño cuento. Pero me dicen que no sea uno que conozco, que sea uno inventado por mí.
Había una vez, un niño que le gustaba imaginar muchas cosas. Si escuchaba una historia en la radio comenzaba a subirse en los sillones para saltar como los mosqueteros que luchaban por salvar a la señorita que fue encerrada por los malos. Comenzaba a imitar a los animales que se escuchaban de fondo, veía todo a su alrededor y era un pueblo, no la sala. Todo era mágico, hasta que llegaba la mamá o el papá y lo regañaba por saltar en los sillones y por traer los pies descalzos.
Fin.
Mis maestros de español, me decían que las palabras, escritas o habladas, pueden escribirse y cualquiera puede hacerlo. El lograr que quien lo lea, logre imaginar lo que las palabras logran construir, es todo un logro. Me lo decían cuando escribía muchas hojas y no "decía" nada. Desde que lo comprendí, me di cuenta que escribir una sola palabra, una sola frase, un sólo renglón, puede ser más significativo, comunica más que mil hojas, pero también es cierto que hay historias que son escritas en mil hojas, y no son suficientes para contar una gran historia.
Ojalá la imaginación fuera la base para educar a una persona y no obligar a los niños a ver las cosas como "deben ser". ¿Eres capaz de imaginar o sólo de imponer? Si eres capaz de imaginar, el mundo a tu alrededor sera extraordinario y beneficioso para ti y los demás; si te gusta imponer, no te quejes de berrinches, agresiones y violencia de la realidad que te rodea.
¿Aburrido? No se aburra, imagine, no se distraiga.
Escrito por: @Roberto Coyomani
Escrito por: @Roberto Coyomani
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