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Antes de dormir

Hoy fui a cenar, como casi todas las noches, en un restaurant donde hay música en vivo. Ese día le tocaba tocar una banda de Jazz. Me encontré en ese lugar a una amiga del pasado, a alguien que me rechazó por mucho tiempo. Hoy me encontró y fue ella quien me propuso ir a su casa. Pasamos una madrugada excelente.

No pienses que fue una noche de sexo, en realidad nos la pasamos cocinando, viendo un par de películas y cuando terminó la última, "Adela", nombre ficticio que pondré sólo para identificarla, me dijo:

- ¿Sabes que hoy es el día del hombre? - Me lo dijo bostezando.
- No. - Respondí. - No sabía que existía ese día.
- ¿Eres un hombre? - Comencé a reír cuando me hizo la pregunta. Adela se quedó callada y seria. Entonces dejé de reírme y le contesté.
- Sí. ¿No se nota?
- No. - Me contestó enojada.
- O soy un "niñote" como me dijiste hace años. ¿Verdad? - No me respondió

En ese instante se levantó y se fue al baño. No me dijo nada. Pasaron varios minutos, hasta que salió y fue a prender su cafetera. Me acerqué y le pregunté.

- ¿Es importante para ti saber si sé qué es un hombre?
- ¡Por lo menos! - Me contestó muy agresiva.

Terminó de preparar su café y se sentó en la mesa. Desde allí me dijo:

- ¿Quieres café? - Le respondí con un gesto que sí, y dijo. - ¡Sírvete!
- Te molesta que no sepa que es un hombre. ¿Cuántos te han fallado?
- Suena como si me llamaras puta.
- Hasta donde sé, has andado con dos y los quisiste mucho, porque por ellos me mandaste a la chingada.
- Sí, lo sé. Pero eso es lo que me emputa. Estaba segura de que eran los hombres perfectos, pero mira, uno me salió homosexual y otro casado y nunca me lo dijo, quedé como la amante. - Se recargó en la mesa y se puso a llorar.
- ¿Cuándo terminaste con el último? - Le tenía que preguntar. Sabía cómo iba reaccionar, pero no podía dejar la conversación así.
- Eso no importa.
- ¿Fue ayer verdad?
- ¡Cállate! ¡Mi mala suerte me hizo encontrarte!
- ¿Me fuiste a buscar verdad?
- ¡Sí, te fui a buscar! ¡No sé por qué no te he cogido! ¡Así habría pretexto para mandarte a la chingada! - Estaba muy alterada. Decidí hacerla de enojar a ver si así se desahoga.
- Nunca me has dejado. Pero si lo hubiéramos hecho, me tenía que ir.
- Sí. - Adela me gritó.
- ¿Por qué?
- Porque eres hombre.
- Pero si no sé qué es ser hombre. - Me interrumpió y casi a gritos me dijo.
- Por eso no quiero cogerte  y por eso te busco, porque no me vas a coger.
- ¡Traigo condones! - Me empujó y mientras se iba al sofá, me dijo.
- Eres igual que todos.
- Ya me voy, antes te tenía paciencia porque estaba obsesionado contigo. Si vas a hacer esto, como antes, mejor me voy.

Esperé a que me dijera que no me fuera. Tomé mi chamarra y me comencé a irme hacia la puerta. Seguía esperando a que me dijera que no me fuera. Pero no lo hizo. Me quedé parado frente a la puerta. 

- No te vas a ir. - Me dijo desde el sillón.
- Estoy esperando a que me digas que no me vaya.
- Sabes que nunca lo hice. ¿Esperabas a que lo hiciera? - Abrí la puerta y me fui.

Después de bajar de su edificio, escuché una voz muy a lo lejos que decía: "Regresa". No regresé.

Quizá esperabas a que, como muchas historias, uno se regrese y comience un diálogo reflexivo, terminemos en la cama y seamos felices para siempre. A veces es importante como hombres poner límites, sobre todo con las personas con quienes construimos hábitos no sanos en el pasado. ¿Qué es un hombre? No lo sé, pero hombre o mujer debería de evitar relaciones tóxicas, buscar ayuda si la relación es a partir de paradojas, de manipulación y si ambos están dispuestos a cambiar, entonces continuar o poner fin, también se vale.

Escrito por @RobertoCoyomani

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