- ¡Vamos a ver una película!
- No.
- ¿Por qué no?
- No tengo ganas, ya es noche. Sólo quiero ir a la casa, bañarme y dormir.
- Estás todo amargado desde que te divorciaste. ¿Por qué veías películas antes?
- Porque mis hijos querían verlas.
- ¿Te gustaban?
- No.
- ¿Por qué llorabas?
- ¿Tienes que seguir hablando? ¿Cuándo te vas a detener? ¿Las llaves del coche?
- No sé.
- ¡Nunca sabes nada!
- ¿Y si regresamos a la oficina y vemos en la computadora qué película hay a la media noche?
- ¡No, vamos por las llaves del carro y a descansar!
- Está muy oscuro. ¿No?
- Ahorita prende la lámpara, tiene sensor de movimiento.
- No prendió.
- Ha de estar descompuesto.
- Cuando salimos, prendía.
- Ni modo, es el camino al ascensor. ¿O quieres subir escaleras?
- Por mí no hay problema, te haría muy bien. ¿Sabías que calma el estrés y tus pensamientos?
- Vamos por las escaleras.
- Demasiado tarde, las puertas del ascensor se han cerrado.
- Ni modo.
- Siempre te decides cuando es demasiado tarde.
- ¡Aja! ¿Siempre verdad?
- ¿Recuerdas qué te dijo el psicoterapeuta?
- No.
- Te preguntó: ¿El complot proviene de tus pensamientos?
- Y le dije que sí, sólo para que no siguiera molestando.
- Si te molesta ¿Pagas para que te moleste?
- No. Bueno sí. Ya deja de preguntar.
- A veces pienso que no, tus pensamientos están bien.
- ¡Ajá!
- Lo que está mal son tus decisiones.
- ¿Y de dónde crees que vienen mis decisiones?
- Las decisiones son tuyas.
- Ok. Son mías.
- Los pensamientos te dan información para decidir, tú decides.
- ¡Ajá!
- ¡Deja de culpar a tus pensamientos! ¡Deja de culpar!
- ¡Ya sé!
- ...
- ¡Milagro! ¡Te has callado!
- No. No es por eso. Pero mejor no te digo por qué.
- ¿Por qué?
- ...
- Ya te acordaste dónde están las llaves ¿Verdad?
- ¡Sí!
- Dime dónde están.
- No.
- ¡Dime!
- ¡No!
- ¡Ya!
- Te lo digo si prometes no echarme la culpa. La memoria a veces falla.
- ¿Dónde están?
- Prométeme que no me culparás, no me juzgarás y lo más importante.
- ¿Qué?
- No te enojarás.
- Está bien, dime.
- No te creo.
- ¡Dime!
- ¡Prométemelo!
- Lo prometo.
- No te creo. Aparte te acabo de alburear.
- ¡Dime dónde están las llaves!
- Las dejaste dentro del carro. Te dije, pero ya habías cerrado la puerta.
- Pu...
- Respira, respira, recuerda que si no, se te sube la presión y perdemos los dos.
- Ya cállate.
- Pero...
- ¡Ya cállate!
- ¡Está bien! ¡Me callo!
- Tengo copia en la oficina. Lo supe desde que llegamos. Se me olvidó.
- ...
- Tú también lo sabías.
- ...
- ¿Estás allí?
-...
- Entonces yo decidiré el sabor del refresco, la pizza y la película.
-...
- ¿Vas a hablar?
- ...
- No vas a hablar. Te pareces a...
- ¡No me compares!
- No sé por qué te hice caso, no debí divorciarme.
- ¡Sale! ¡Regresa con ella! Pero te recuerdo que anda con...
- ¡No recuerdas dónde dejamos las llaves!¡Ha! ¡Pero sí que!
- ¡No lo digas! Recuerda. Soy tu amigo.
- ¿Ya vas a hablar.?
- Ya estoy hablando. Desde hace unos segundos. Ahora entiendo por qué te engañan.
- Bueno vamos por la llave, pasamos por una hamburguesa, refresco y papas, y vamos a la casa.
- Te va a hacer daño.
- Sólo por hoy.
- Te dije que no fueras a Alcohólicos Anónimos.
- Tienes antojo de hamburguesa, refresco y papas. ¿O no?
- Está bien. Espero sea el último "sólo hoy" del mes.
- Guardemos silencio hasta llegar a la casa. ¿Ok?
- Ok.
- La cena va a llegar a la casa.
- Pero... ¿Cómo? ¿En qué momento pediste la hamburguesa?
- Con mi celular, sólo...
- Sí, ya sé. ¡Esa maldita aplicación!
- Ya, silencio, hasta llegar a la casa.
Minutos después...
- ¿Ya puedo hablar? Me dormí. La película está aburrida.
- Sí. (Bostezo) ¡A dormir!
- ¡Pero no quiero dormir!
- ¡A dormir dije!
Instantes después...
- ¡Hey! ¡Hey! ¿Estas despierto?
- ¿Qué quieres?
- ¿Por qué me hablas como si fuera una persona? ¿No se supone que soy tu pensamiento?
FIN
Escrito por: @Roberto Coyomani
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