Cuando desperté, estaba en la camioneta. Vi hacia todos lados, y no había nadie. ¿Qué pasó?
Bajé de la camioneta. Estaba en un pueblito, o una aldea, no puedo describirlo. Son muy pocas casas, pero parece tienen de todo. No hay nada alrededor. Me atrevería a decir que estaba en un lugar que sólo se ven en documentales. Montañas alrededor, muchos árboles, aire fresco, un gran silencio, una gran paz.
- ¿Roberto? - Escuché una voz de una mujer tras de mí. - ¡Años sin verte!
¿De quién es esa voz? No podía reconocerla. Se me hacía muy familiar, pero no recuerdo dónde la escuché. Me di la vuelta, la vi, y comenzó a correr hacia mí y me abrazó muy fuerte, tanto que me costaba respirar.
- ¡Estás vivo! ¡Pensé nunca te volvería a ver! ¡Estás vivo!
Me abrazó aun más fuerte. Quería zafarme, pero necesitaba ese abrazo, me dejé consentir.
- ¿Quién eres? - Le pregunté y comenzó a llorar, percibí, con mucho dolor.
En el fondo de una de las casas, se escuchaba a lo lejos un anciano y grito.
- ¡Le tocó la purga! ¡Traételo para acá!
Ella me tomó de la mano y me llevó al frente de la casa donde estaba aquel señor.
- ¿Quién te trajo? - Preguntó el señor.
- Mi hermano. - Aun no terminaba de decir quién era mi hermano y la mujer dijo.
- Papá, tú sabes muy bien quién es. - Entonces el señor respondió.
- Sí, el inútil del que te enamoraste. Mejor me voy de aquí.
El señor se levantó y se fue. La señora me tomó de la mano y me llevó a un río cercano. Nos sentamos en las raíces de un gran árbol. Entonces comenzó a narrar lo que parecía era una pequeña historia.
En el 2021 comencé a leer tus historias. Noté que no sabías escribir, pero la manera en que escribías esas historias comenzaron a llamar mi atención. Vi que tenías twitter, por cierto, ya no existe, demandaron al dueño y fue obligado a bajar su sitio por atentar contra el estado y fomentar la rebeldía de sus usuarios. Te contacté y desde ese momento te escribí casi todos los días. Quería verte, pero me dijiste que no podías salir de tu casa. Así que viajé hasta tu casa y te conocí. Lamentablemente no pude quedarme ese momento, pero todos los días te escribía y te llamaba. Estabas como ausente, quizá por tu aislamiento. Pasaron algunos años y fuiste inspiración de una de las ideas más grandiosas pero más peligrosas que tuvo la humanidad: Borrar la memoria de las personas. Para ese entonces borrar la memoria era posible, pero el daño era irreversible y total. Lo que logramos fue eliminar un recuerdo específico para no afectar la personalidad de la persona. Cuando lo logramos, quise que me acompañaras para que usaras la máquina, pero no lograbas salir. Me molesté mucho contigo, porque quería ayudarte, pero nunca te dejaste ayudar. Me cansé y me fui. Me enteré de NewNet y todas sus consecuencias, y comenzamos a planear entre varios la construcción de lugares en el mundo sin nada de tecnología, pero lo mínimo para vivir en caso de que todo se saliera de control. Cuando anunciaron la purga, fui hasta tu casa, pero no logré sacarte de tu casa. Ese día te dije lo mucho que te quería, te amaba, pero no fue suficiente. Tus padres y tú se quedaron en la purga y tuve que huir. Desde entonces luchamos para que NewNet no existiera, pero no lo logramos. Tuvimos que huir, y hasta el momento nadie sabe, ni NewNet sabe, que estamos aquí. ¿Te acuerdas de mí?
En ese momento, tomó mi cara, la puso frente a la suya y me besó.
- ¿Te recuerda algo este beso?
- No. - Le contesté sintiendo mucha tristeza.
- Disculpa, no debí hacer esto. - Lo decía mientras se daba la vuelta.
- ¡Espera! - Le tomé la mano. - ¿Quieres ayudarme a recordar? - Y fui yo quien le di un beso.
Pasaron los días. Comencé a conocerla y con ella a más personas que vivían en ese lugar. Ella se llama Carmen, sí, Carmen es la mujer que intentó hacerme recordar mi pasado. Comenzamos a construir una casita. No teníamos más que lo necesario. Sembrábamos, cosechábamos, vivimos como mi madre vivía cuando niña en su pueblo. Durante ese tiempo viví muchas pérdidas, se adelantaron mis padres y el padre de Carmen. Llegamos a una edad muy avanzada. Recuerdo que ya estábamos en cama casi todo el tiempo y mis sobrinos nietos eran los que nos asistían.
Estamos muy mal en este momento. Toda mi vida, pasó frente a mí, muy rápido. Hay drones por todos lados. NewNet nos encontró. Estamos escuchando gritos de dolor. Carmen, casi como susurro me está diciendo:
- Ha llegado el momento. Gracias por estar aquí.
- Gracias a ti. - Le dije con el poco aire que tenía. - No lo recuerdo, pero llegaste a salvarme, pero qué bueno que no lo recordé, porque con la purga logré olvidar mis miedos, y eso fue clave para ser feliz contigo hasta este instante, que parece, será el último día de nuestras vidas.
Apretamos nuestras manos lo más fuerte que pudimos. Al unísono nos dijimos: "Te amo". Y todo lo que cuento lo recordé mientras fuimos arrojados al aire y vamos directo a una gran roca. Veo los ojos de Carmen y después...
Escrito por: @Roberto Coyomani
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