Todos estábamos cansados, espantados, muy mal. Mi hermano sólo dijo:
- Bienvenidos a mi humilde hogar.
Era una gran cueva. No sabía que tuviera tan peculiar casa. De repente me acordé que los drones nos estaban siguiendo, así que casi gritando se lo recordé.
- ¡Los drones! ¡Nos van a localizar! - Pero mi hermano me dijo.
- No te preocupes, en este momento los drones están siguiendo otro vehículo, los alejará lo más que se pueda. Es un vehículo parecido a éste, pero vacío.
- Aun así nos moveremos de aquí. Antes, tengo que revisar la camioneta, por si las dudas. Una vez me confié y casi muero.
Revisó con calma la camioneta. Al parecer no encontró nada. Con un control abrió un hueco. Parecía ser un túnel muy profundo.
- ¿Vamos a caminar por allí? - Le pregunté a mi hermano.
- No. Nunca llegaríamos. Éste túnel fue construido hace más de treinta años, ya se preveía algo así. Cuando comenzaron las guerras comerciales, los golpes de estado de 2019, hicieron despertar a los nuevos pensadores y por suerte me salvé de la purga.
- ¿Por qué no recuerdo nada?
- No pudiste huir. ¿Recuerdas que no podías salir de casa? En ese momento tuvimos que irnos. Los únicos que se quedaron fueron papá, mamá y tú. No recuerdan nada. Espero que, ahora que lleguemos al refugio, recuerdes algo.
Nos subimos a la camioneta. Mi hermano vio los últimos detalles. Arrancó y lo único que nos dijo fue:
- Si llegamos, comenzaremos de nuevo.
Entró al túnel manejando con cierta cautela. De repente aceleró. He de condesar que me espanté un poco. No dejó de manejar a una alta velocidad por varios minutos. Le preguntaba por qué la prisa. No respondió nada. Más adelante comencé a escuchar que algo comenzaba a tronar. Mi hermano aceleró aun más. Casi no veía nada del camino. Al parecer lo conocía muy bien. Ese ruido, como de rocas rompiéndose, se escuchaba cada vez más fuerte. Mi hermano comenzó a pegar el volante, molesto, y comenzó a desacelerar.
- No vamos a llegar. - Dijo mi hermano. A lo que respondí.
- Acelera, si no llegamos, por lo menos que sea a toda velocidad, para que muramos inmediatamente.
Me vio, y comenzó a acelerar de nuevo. El motor comenzaba a oler a quemado. El ruido de rocas rompiéndose comenzaron a ser cada vez más cercanos y fuertes. Comencé a pensar que no lo lograríamos. De repente vi una luz al final del túnel. Al parecer era la salida. Mi hermano comenzó a desacelerar.
- ¿Por qué desaceleras? - Le dije angustiado.
- En la salida hay una curva, necesito tener la mayor velocidad que pueda para que no nos alcancen las rocas y poder dar la vuelta. Si no lo logramos, moriremos aplastados o volando hacia un profundo barranco.
Bajó lo más que se pudo su velocidad. Las rocas se escuchaban cada vez más cerca. La luz se veía cada vez más grande. Mi hermano nos dijo:
- ¡Todos! ¡A lado izquierdo de la camioneta! ¡Tómense de las manos, y agárrense de donde puedan!
Llegamos casi al final. Rocas pegaban en el toldo a tal grado que llegaban a doblarla un poco. Llegamos a donde comenzaba la luz. Mi hermano frenó lo más que pudo, dio la vuelta y todos gritamos.
La camioneta estaba a punto de voltearse, pero resistió, seguimos por el camino, y mi hermano no se detuvo, comenzó a acelerar de nuevo. Pensé que todo había terminado, pero faltaba un tramo para llegar a las faldas de un cerro y estaríamos fuera de peligro. Por el momento seguíamos a la orilla de montaña. Aceleró un poco más. Comenzamos a escuchas rocas pequeñas caer sobre la camioneta. Faltaban sólo unos metros para llegar, cuando de repente cayó una piedra frente a nosotros. Mi hermano maniobró, esquivó la piedra, y seguimos adelante. Cuando vi hacia atrás, me di cuenta que el trayecto no era tan largo, sentí que fue una eternidad.
- Ésto es el comienzo. - Dijo mi hermano.
Pasamos por varias casas donde mi hermano tenía gasolina. Pasamos por bosques, un desierto, hasta que llegamos a una zona de montañas. No podía creer que mi hermano sabía cuál era el camino sin el uso de su celular. Casi no platicamos. Las horas pasaron y cuando quería platicar con él, me pedía guardar silencio, decía que tenía que concentrarse y aprovechar la luz de luna llena. Pasando las horas, me dijo: No te duermas. Si ves luces cerca, me avisas.
Eran cerca de las 4 de la mañana, teníamos que hacer una parada para poner a la camioneta un poco más de gasolina. Nos detuvimos dentro de una cueva. Comenzamos a ponerle más gasolina. En ese momento me di cuenta que el cielo era diferente.
- ¿Aquí no hay químico oscuro?
- No. Aun estamos lejos de nuestro destino, si no llega aquí, es casi imposible que llegue ese químico a donde vamos.
Arrancamos de nuevo. Manejó hasta que comenzó a amanecer. El cielo se veía azul. Había nubes muy delgadas. Por un momento olvidé que huíamos de la tecnología. Pasó casi todo el día mi hermano manejando. Pasamos ahora por ríos y varios sitios con abundantes árboles, grandes montañas.
- ¿Falta mucho para llegar? - Le pregunté a mi hermano.
- Estamos por llegar, espero mañana por la mañana.
De repente nos atrapó la noche. En ese momento mi hermano buscó una cueva y me dijo.
- Necesito dormir un par de horas. Papá y mi hijo harán guardia. Duérmete un rato, te necesito para el resto del viaje.
Sólo recuerdo que cerré los ojos y me quedé dormido.
Cuando desperté, estaba en la camioneta. Vi hacia todos lados, y no había nadie. ¿Qué pasó?
@Roberto Coyomani
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